domingo, 16 de abril de 2017

Relatos aleatorios, por Jorge Núñez Rodríguez - 1

Pues nada, se da inicio aquí a una saguilla de relatos escritos por mí durante los últimos años, a ver qué os parecen. Variarán entre lo estúpido, lo cómico y lo melodramático (alguno diría incluso patético). Así que nada, vamos con el primero, protagonizado por un idiota de la jet set con unas particulares circunstancias vitales. Oh. Spoiler. :'(

1. OTRO DÍA, LA MISMA MIERDA

Odio estas fiestas. No soporto a los novatos. Siempre intentando aparentar una grandeza y una elegancia de la que carecen. Uno ya está curtido en estas lides, y aún así, sin alcohol resultan inaguantables. Una pena que no pueda beber. Ni comer -nada normal al menos-. Pero eso es problema mío. Ay, cada vez me apetece menos salir de casa. Se me anquilosan las piernas, y eso que son nuevas. En fin. Veamos, un buen esmoquin, un par de Farias, pañuelo, mocasines, el poco y ralo pelo que me queda hacia atrás... quizá debería aplicar un poco de maquillaje en las cicatrices. Pueden ser algo terroríficas para un novato. Pero, por otra parte, sus caras aterrorizadas me parecen encantadoras, a pesar de lo cansinas que llegaron a resultarme hace unos cuantos años. Supongo que con la efervescencia de la novedad es natural que no obtuviera otras miradas tiempo atrás, pero en estos tiempos de bonanza y tranquilidad es comprensible que ya poca gente se asuste de mí.

Debéis creer que he de ser un tipo tremendamente antipático y desagradable para que la gente pueda asustarse de mí. Y en cierta manera no vais desencaminados. Sí, reconozco que tengo un carácter algo difícil, me he ido convirtiendo en un ermitaño cascarrabias y aún encima estoy orgulloso de ello. También estoy orgulloso de cosas peores, así que no es algo que hable mucho en mi favor. Pero no es ese el motivo del terror momentáneo que parece torcer las expresiones de aquellos que me conocen por primera vez. Es comprensible. Un zombi trajeado, repeinado y exhalando más humo que un mercancías del XIX puede resultar una visión dantesca. Pero qué se le va a hac... Sí, habéis leído bien. Zombi. ¿Qué pasa?. ¿No puede un no-muerto disfrutar un poco del viejo crédito de devorador insaciable de carne humana? Vaya por delante que no es algo de lo que me sienta orgulloso, todo eso del canibalismo, me refiero, es algo muy feo y poco edificante. Pero la solución de compromiso alcanzada conmigo me parece bastante satisfactoria a ese respecto.

Para poder mantenerme con vida -je- se me suministra de manera habitual una cantidad adecuada de carne y sangre humana sobrante de aquellos que desean donar su cadáver a la ciencia. No recibo buen material, todo hay que decirlo, pero conseguí contratar a un excelente chef de escasos escrúpulos profesionales que hace auténticas maravillas para una persona con mi tipo de apetitos. El único pero que tiene conmigo es que no puede emplear ingredientes picantes. Me sientan fatal. No es que me causen dolor, quiero decir, sino que me dejan el tracto intestinal hecho unos zorros. Es lo malo de carecer de regeneración celular. Vamos, de carecer de vida en general. Soy como un coche viejo, si una parte se estropea, hay que cambiarla. Lo único que no he permitido que me cambien es el rostro y el cerebro, este último por motivos obvios (la única ventaja de ser zombi es que el cerebro es lo último en pudrirse, Romero sabe por qué, y por ahora no he tenido la necesidad de repararlo más allá de un par de puestas a punto rutinarias).

El rostro siempre he preferido que me lo reparen, a pesar de los costurones que me han ido quedando con el tiempo, más que nada porque el ver algo familiar cada mañana en el espejo al levantarme consigue que no me olvide por completo de mis orígenes. Nadie más los recuerda, por lo que, tras meditarlo los últimos años, he decidido sentarme a escribirlos. Y de paso toda mi vida. Memorias de un escritor zombi. Menuda gilipollez. Al menos no se me podrá acusar de no ser original. A ver quien es el guapo que se atreve a decir que le he plagiado. Si alguien le echa narices, no dudaré en servirme su hígado acompañado de un buen Chianti (siento cierta debilidad por Anthony Hopkins, lo admito. Si alguna vez se realiza un largometraje sobre mi vida, ojalá pudiera protagonizarlo él. Toni Servillo también sería una buena opción, aunque claro, quizá fuera más adecuado para mis últimos años que para mis inicios. No le veo explotando en un ataque de ansia devoradora de materia gris. Bueno, además de que eso resulta ser algo de todo punto imposible. Lleva unos ciento y pico años muerto), como buen gourmet caníbal.

En fin. Hora de salir. Un último tirón a la pajarita, y a arrastrar esta ruina de cuerpo entre la crème de la crème del Nuevo Mundo. Supongo que hay vidas peores. Lo último que hay que perder es el sentido del humor. Y la cabeza.

Dedicado a Sergi Llauger. No fue el primero, pero sí ejecutó la idea magistralmente.

sábado, 10 de enero de 2015

Crónicas de Prydain

Crónicas de Prydain

Las crónicas de Prydain son un conjunto de cinco libros escritos para un público juvenil por Lloyd Alexander. Efectuando la investigación histórica para Time Cat, Alexander descubrió el Mabinogion, una colección de los mitos y de las leyendas de Gales y decidió inventar su propia mitología. Las Crónicas están relacionadas con el mito artúrico pero suceden en un País de Gales mitológico que precede a dicho ciclo. Aunque la inspiración para la tierra de Prydain viene del País de Gales, Lloyd Alexander dice que "esencialmente Prydain es un país que existe solamente en la imaginación".

Los libros son:
El libro de los Tres
The Book of Three. Ed. Martínez Roca, col. Fantasy nº 13, Barcelona, 1987.
Taran, un chico joven cuyo trabajo consiste en ayudar a Coll, el cuidador de Hen-Wen, una cerda-oráculo, debe luchar con Arawn, el malvado Señor de Annuvin. Taran hace amigos que le acompañarán en sus aventuras posteriores. El más sorprendente es Gurgi, un extraño personaje, de brazos largos, flacos y lanudos, que se convertirá en su inseparable compañero, y que tiene un característico modo de expresarse, siempre quejándose: "¡Oh, cosas malignas y perversas acechan al pobre e inofensivo Gurgi! ¡Oh buen amo, salva la pobre y tierna cabeza de Gurgi de daños y peligros!".

El caldero mágico
The Black Cauldron. Ed. Martínez Roca, col. Fantasy nº 17, Barcelona, 1988.
Taran sigue combatiendo contra el rey Arawn y sus guerreros inmortales, que pretenden dominar la tierra de Prydain, e intenta arrebatarles el caldero mágico, fuente de la fortaleza del Señor de la Muerte. Además, tres brujas pretenden convertir a Taran en un sapo.

El Castillo de Llyr
The Castle of Llyr. Ed. Martínez Roca, col. Fantasy nº 26, Barcelona, 1990.
Relata el choque entre la princesa Eilonwy, enviada a la isla de Mona para recibir una educación apropiada a su rango, y la malvada hechicera Achren. Es decisiva una pequeña esfera cuyo secreto consiste en que luce sólo en manos de aquello que piensan más en los demás que en sí mismos; y luce con más intensidad que nunca cuando su poseedor está dispuesto al mayor sacrificio posible. El bardo Flewddur, al darse cuenta, exclama: "En cuanto descubres eso has descubierto un gran secreto, ciertamente..., con o sin el juguete".

Taran el vagabundo
Taran Wanderer. Ed. Martínez Roca, col. Fantasy nº 32, Barcelona, 1992.
Taran decide emprender un viaje para descubrir su origen: piensa que, si logra demostrar su origen noble, podrá casarse con Eilonwy. Conoce a Craddor, el pastor, un hombre trabajador y honrado que, sin embargo, al final de su vida reconoce que "la media verdad es aún peor que la mentira".

El gran rey
The High King. Ed. Martínez Roca, col. Fantasy nº 37, Barcelona, 1994.
Al comienzo de El Gran Rey, Taran recuerda que, después de sus correrías anteriores, encontró más de lo que buscaba, aunque no fuera lo que tenía la esperanza de encontrar... Declara que ya ha "aprendido que la vida de un hombre vale más que la gloria y que un precio pagado en sangre siempre es un precio doloroso y demasiado caro". Junto con sus amigos, deberá enfrentarse una vez más con Arawn. Y se resolverán los enigmas pendientes en los primeros libros.

sábado, 20 de diciembre de 2014

miércoles, 10 de diciembre de 2014